sábado

Dia 13: Sábado 18 de mayo 2002. - San Felipe - Valle de la Trinidad

Hora: 12:00 p.m. Temperatura: 25º C. Humedad: 28 Presión B.: 28.1


Atravesamos en el trayecto hacia Valle de la Trinidad, gran parte de los Valles del Borrego y Santa Clara; así como Los costados de la Sierra de San Felipe; La sierra de Juárez; El cañón de San Matías.

Km 158. - La vista hacia el sur es esplendorosa, en lo más alto, al sur de la Sierra de San Felipe, sobresale. “El Picacho del Diablo” y muy cerca de él, la cúpula esférica y blanca que alberga el telescopio de 3 más. en el Observatorio Astronómico Nacional en la Sierra de San Pedro Mártir. En la punta, el pico más alto de la Baja California con una altura de 3100 mts. SNM

Observatorio Astronómico Nal. en la Sierra de San Pedro Mártir. (al fondo) BC.

Km 148. - Zona de curvas a lo largo de un cañón rocoso.

Km 138. - Entronque con rumbo a la Sierra de San Pedro Mártir y al Rancho Mike´s, a 35 Km por tercería
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Km 115. - Entrada al Valle de La Trinidad, también llamado Ejido Lázaro Cárdenas. Fundado por los antiguos misioneros Dominicos. Poblado agrícola, sólo dividido por la calle principal de entrada, pavimentada, con un camellón arbolado al centro. Pequeño poblado circundado por la Sierra de Juárez al norte y la Sierra de San Pedro Mártir al sur. Muchas casas de emigrados, carros con placas de California USA. Fin de semana. Se ven muchos vehículos de gringos. Carros con equipo especiales para rodar en terrenos difíciles de tercería. Van en busca de aventuras en las brechas que ascienden por los cañones y arroyos secos en la Sierra al sur. Motocicletas, motos de cuatro ruedas, buggies areneros, vehículos 4 x 4, todos desaparecen del pueblo, dejando un rastro de polvo café que se pierde en la lejanía.
Hay señalamientos aquí que nos indican que a 18km. por la tercería se llega a Leonardo Valle; a Cieneguita 28 Km y a Tepi 35 Km


Valle de la Trinidad, Ejido Lázaro Cárdenas BC.


Por ser hoy sábado no hay clases en las escuelas. Acudimos a la Delegación Municipal, solicitamos permiso para realizar nuestra actividad. El 2o. comandante; Felipe de Jesus Castillo Padilla; Comandante de Policía y Transito, nos brindó todo el parque principal del ejido Valle de la Trinidad para la realización del proyecto “Astronomía por México”. Existe otro parque en el ejido de enfrente, en Lázaro Cárdenas. Es apenas creíble que en un poblado tan pequeño, exista división y políticamente estén separados.
Campos extensos de verdor esmeralda, cuadriculados como parches en una colcha fresca, tejida por manos campesinas. Vientos fríos que bajan de la Sierra de San Pedro Mártir. Remolinos de polvo danzan sobre los caminos pelones, que se pierden en los llanos y las laderas. Aúlla el viento que se cuela por las rendijas de las ventanas del cometa, mientras los manchones grises de nubes, descienden de lo alto de la sierra. Ni un alma en las calles. Tranquilidad que invita al ocio. El calor reflejado en las veredas que van hacia los cerros, reverberea, como gusanos que bailan al compás de una flauta encantadora de serpientes de fuego del sol del medio día.
El ruido del generador de luz me sorprende. Mari se va a bañar y lo echó a andar para calentar el agua. La veo realizar todos los preparativos. El generador continúa con su ronroneo, siento la vibración que transmite al piso. Ahora cierra las cortinas que separan el compartimiento del conductor y el comedor y se mete a la ducha. Me grita. ___¡Ya apágale! ___
Sólo estuvo funcionando escasos 5 minutos, con eso le basta para entibiar el agua. Suspendo la escritura. Voy al tablero de controles y apago el switch del generador. Cesa el ronroneo de la parte de atrás. Regreso a la sala a seguir escribiendo. Ahora escucho un zumbidito. Es la bomba de agua que alimenta la regadera. Me indica que Mari tiene la llave de la regadera abierta. Escucho el agua caer dentro del baño. Afuera el aire golpea en ráfagas repentinas. Bambolea al cometa. Volteo a ver el reloj de marco redondo y verde, como del tamaño de un plato. Su segundero rojo palpita. Se sacude violentamente con cada segundo que avanza, produciendo un incesante, click, click, clik, al que nos hemos acostumbrado a escuchar día y noche. Lo escucho fuerte, claro, constante, matemático.
Hora: 1:53 p.m.-Huele a sopita, creo que es de tallarines, Mari preparó la comida antes de meterse a bañar. Yo me había metido a bañar antes que ella.
Antes de meterme a bañar, estuve trabajando un rato en revisar los conductos que van a la estufa y al refrigerador, debido a que habíamos estado percibiendo un ligero olor como a gas. Apreté todas las uniones que pudieran estar fugando, por sí acaso. Afortunadamente no hallé nada anormal y eso nos tranquiliza, ya que al dormir quedamos encerrados en el cometa, y una fuga así, podría ser de fatales consecuencias. Inmediatamente después de la revisión del sistema de gas, aproveché que tenía la herramienta a la mano, y me di a la tarea de hacer una rendija en el compartimiento donde va el tanque de almacenamiento de agua, es un tanque de plástico que está instalado a todo lo ancho y debajo de la cama, justo en la parte final de atrás del cometa. Corte una rendija a modo de visor, donde pudiera asomarme fácilmente y saber la cantidad de agua que aún tenemos en el tanque, ya que antes tenía que levantar los cojines y la tapa de la caja, para hacer dicha tarea, y eso me ocasionaba mucho trabajo extra. Con el orificio, ahora sólo tengo que agacharme tantito y ya. Al tanque de agua, le caben aproximadamente 150 litro y ahorrándola, nos llega a durar hasta cinco días. Terminado los trabajos, tuve que hacer a andar el generador de luz y conecté la aspiradora para recoger todo el polvo y el aserrín que esparcí sobre la alfombra del piso, y de paso, aspiré todo el pasillo. Como pueden escuchar, sobre la marcha han ido surgiendo mil y un detalles aún, que he resuelto conforme se van presentando, afortunadamente cargo con la herramienta necesaria para hacerlo, y tiempo, pues me tomo el necesario.
De guisado tenemos carne asada de la que nos regaló Chuy en San Felipe. No la cenamos anoche por ser ya muy tarde y no queriendo acostarnos con la panza llena, la guardamos para hoy; además de pollo y ensalada de lechuga con brócoli, zanahoria, jitomate, jugo de durazno y ate de calabaza de postre, no está mal para un par de vagabundos, ¿ he ¿?
No hay tiempo de aburrirnos, siempre hay algo a diario que hacer en el cometa. Nos turnamos para preparar el desayuno y la cena, así como el lavado de trastos. A Mari siempre le toca preparar la comida.
Escucho ahora un, run, run, run, este lo produce la centrífuga para escurrir el agua de las lechugas. La hora de comer está mas cerca. ¡ Mmmmm ¡
El parque junto al cual nos hemos estacionado, está solo. Se encuentra rodeado de pinos y eucaliptos. Algunos están floreando, cuelgan en sus puntas pequeñas motitas como de algodón en racimos, se agitan violentamente con cada ráfaga del viento. La trompa y el parabrisas del cometa, se han cubierto de ellas. Un quiosco a medio construir ocupa el centro. Se quedó en obra negra, supongo que se les acabó el presupuesto. Una cancha de voleibol con piso de tierra de donde se levantan remolinos de polvo. Somos los únicos humanos en los alrededores. Todo se ve solitario. Nadie pasa por aquí. Escucho a un perro ladrar por algún lugar. A lo lejos el motor de un vehículo. Mari me llama a comer. Comimos muy rico, disfrutando en silencio el paisaje a lo lejos. La Sierra de San Pedro Mártir, los campos cultivados allá abajo en los valles. Diariamente tenemos un cuadro distinto en las ventanas del cometa a la hora de comer, vivo, increíblemente bello, cambiante. Damos gracias a Dios por los alimentos del día y por permitirnos la dicha de vivir esta aventura.
En Lázaro Cárdenas, hay una pequeña gasolinera muy rústica, cargamos algo de gasolina por sí acaso. Existen también varios establecimientos a modo de supermercados gringos. Casas con techos de zinc.
Hoy sábado se pone un tianguis en los límites del poblado, justo donde se termina, y comienzan los terrenos de siembra. Gente a caballo, en tractores, en destartalados pick ups oxidados, con muestra del traqueteo diario en el campo, gente de mezclilla, sombrero tejano y cinturones pitiados, botas vaqueras al estilo FOX. Ancianos de barba larga y canosa, con las manos toscas, gruesas, encallecidas por el largo bregar. Mujeres de piel blanca con mejillas sonrosadas por el frío de la sierra. Día de fiesta. Todos los rancheros bajaron al valle de compras. Día de mercado en el Valle de La Trinidad. Todo un agasajo para recordar en el tianguis junto al camellón de palmeras y andadores de tierra.
No podían faltar en este bello valle, los gringos retirados que viven en los alrededores. Se mezclan con los rancheros a las compras de pueblo, siempre sonrientes, queriendo adaptarse a la forma de vida de la comunidad.
Existe un jardín de niños, escuela primaria, una secundaria y una preparatoria. TELNOR esta presente con un par de casetas telefónicas


Exposición y astronomía solar en Valle de la Trinidad

Al atardecer, nos estacionamos frente a la delegación de policía. La exposición fotográfica la colocamos al rededor del cometa, colgando las fotos de las ventanas. Instalé dos telescopios y atendimos aproximadamente una 60 personas hasta las 10:00 p.m. aproximadamente, hora en que una banda de música grupera, empezó el baile en un salón social cercano a nosotros. Era demasiado el ruido y la tentación de ir a verlos y escucharlos. La gente pasaba deprisa a disfrutar del baile. Competencia desleal. Fin de la noche astronómica.
Cambiamos nuestra ubicación a otro lugar menos ruidoso y nos fuimos a la cama, no sin antes sacar nuevamente la ropa de invierno para dormir, ya que la temperatura descendió enormemente en comparación de las noches calurosas de la costa del Mar de Cortés. La ropa gruesa la habíamos ya guardado, pensando que ya no la iríamos a necesitar más durante el verano, pero olvidé que habíamos ascendido hacia la Sierra nuevamente. Abrigados con pijamas, ahora si nos fuimos a la cama

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