lunes

Día 22: Lunes 27 de mayo 2002. El Rosario de arriba.

Hora: 5:51 AM. Temperatura: 16ºC. Humedad: 58 Presión B.; 30.2

Distingo entre la bruma, La Mesa del Rosario, allá abajo, tras los linderos de la escuela y un terreno, La Cañada Santo Tomás y las Lomas El Carrizo. Todo de un tono azuloso.

Los pajarillos han empezado a despertar, pareciera que nos rige el mismo reloj biológico; nos fuimos a la cama a la misma hora, y hemos despertado igual. Diríase que vivo un ritmo de pájaro. Nos acostamos con la palidez de la tarde y despertamos con la palidez del amanecer. Hoy incluyo saludo de palomas. Tienen sus nidos bajo el alero de un galerón abandonado que está cerca del Cometa. Escucho sus, cu, cu, cu, en una serie de sonidos guturales muy peculiar. Se asoman, se acicalan, se desamodorran al igual que lo hago yo.

Sec.41 El Rosario B.C. Secundaria 41 El Rosario, B.C.

Decido ir a dar un paseo por los alrededores mientras Mari sigue descansando. Desmonto la bicicleta y me dirijo al poblado que se distingue allá abajo a la rivera del “Río El Rosario” cuyo cause desemboca en La Bocana El Rosario, distante, según el mapa, aproximadamente a 8 Km. Pedalee unos 3 Km hasta las orillas del río, distingo ya muy bien la serie de casas colgadas de las faldas de los cerros que forman la cañada. Pueblo en su mayoría agricultor, cultivan estos terrenos en las márgenes del río. Me detengo a disfrutar junto a la corriente del frescor y el murmullo, me refresco la cara, el agua corre entre unos carrizos, limpia, transparente. Continuo pedaleando, cruzo el río sobre una pequeña plancha de concreto a modo de puente hacia el pueblo y sigo la brecha pegada a la corriente. Escucho claramente el rodar de la bici sobre la arena húmeda y compacta. Empiezo a subir por un costado de la cañada, la subida es cada vez más empinada, me cansa, me bajo de la bici, la voy empujando a pié cuesta arriba por un terreno pedregoso, estoy a las orillas del poblado El Rosario de abajo. Nadie en los alrededores aún. Son como a las 6:30 AM. Aproximadamente. Tengo sed. Veo una casa como galerón largo, me dirijo hacia allá para pedirles un poco de agua de beber. Es una granja de rehabilitación de drogadictos y alcohólicos. Un joven en la entrada principal.

___ ¡Hola, buenos días! ___ Le llamo, saludándolo. ___ ¡Buenos días!___ Me contesta.

___ ¿Me obsequias un poco de agua de beber? ___ Le pido con tono amable.

Es un joven de unos 23 a 25 años, barba y bigote, flaco y enjuto, bebe de una taza de peltre azul, toda despostillada, moteada de óxido, debe ser algo caliente porque despide un pequeño halo de vapor. Rapado, se le ven unas cicatrices en el cuero cabelludo, cejas tupidas y con una cicatriz en la izquierda, señas de heridas pasadas.

___¿No quiere mejor un cafecito caliente? ___ Me invita de muy buen agrado y en un tono también amable.

___ Bueno, si no es mucha molestia, me caerá muy bien ___ Le contesto, sin ánimos de hacerlo sentir mal por no aceptar el ofrecimiento. Realmente no se me antojaba el café, pues lo que yo tenía era sed, pero no podía desairar tan amable invitación. Otro joven sale a la puerta al escuchar la conversación; me saluda a la usanza de los indios apaches, levantando únicamente la mano derecha. Tiene tatuajes con varias figuras en él. Se ven de un color azuloso y rojo.

___ ¡Oye Beto, tráele al Sr. una taza de café! ___ Le ordena el de la puerta. ___¡Simón, carnal! ___ Le contesta de buen agrado también.

___¿Qué anda haciendo por aquí tan temprano, amigo? ___ Me pregunta el de la puerta.

___ Vine a conocer el pueblo y a ver donde están las ruinas de la antigua Misión.___ Le contesto, mientras veo llegar al otro joven con una taza igual de destartalada que la que tiene en su mano el de la puerta, quién me la entrega diciendo.

___¡Cuidado amigo, que está caliente! ___

___ No hay cuidado ___ Contesto; hago de tripas corazón y bebo de aquella taza de no muy buen aspecto y recuerdo a papá cuando decía: “Lo que no mata, engorda”.

Platicamos sobre los propósitos y las actividades en la granja durante un buen rato, de como Dios les ha cambiado la vida. Me avientan un largo rollo de su existencia actual en dicho lugar. Después para cambiar de tópico, porque ya me empezaba a aburrir su repetitiva conversación, les pregunto de como podía encontrar la ruta para llegar a la Misión y que saben de ella. Lógico, no sabían gran cosa y me dan algunas señas de como llegar al lugar. Sin embargo, como la sed que traía no se me había calmado con el café, les dije:

___Oigan, todavía tengo sed, ¿me podrían regalar ahora un poco de agua simple?___

___Simón, dijo el de la puerta, sólo páseme su taza___ Tomó la taza y de inmediato encaminó sus pasos hacia un lado de la entrada, donde había una toma de agua, de donde llenó aquella taza y regreso de inmediato con ella y me la entregó, extendiendo su brazo derecho, (en el cual pude apreciarle un tatuaje en el costado, con la imagen de la Virgen de Guadalupe), a la vez que agregaba.

___Espero le sepa bien, sólo tenemos de esta___ Me dijo como queriéndome advertir que su sabor no era muy bueno, así que nuevamente me dije “Lo que no mata, engorda” y me la bebí. Tenía razón, el sabor era salobre y no muy agradable, pero ni modo de regresársela.

___Gracias, por todo amigo___ Le dije, a la vez que le devolvía la taza y me despedía de ellos estrechándoles las manos.

___¡Que Dios lo bendiga amigo!___ Contestó, el de la puerta.

Reanudé la marcha ascendiendo el último tramo de cuesta. Empiezo a ver las primeras casas del poblado del ”Rosario de Abajo” en su mayoría son de madera, con techos de lámina de zinc. Un poblado muy pequeño, la mayoría de las casas tienen grandes terrenos de patio, gente campesina, pescadores, otros han cambiado recientemente la pesca por la recolección de cantos rodados “Piedra bola” como le llaman por acá; las recogen de la orilla del mar, las llenan en costales y las transportan hasta este poblado, en donde se las compran para ser exportadas en grandes traileres y transportadas a los USA. donde se vende para adornar las residencias. Nuevamente descubrí otra forma de deteriorar el medio ambiente en esta tan depredada Baja California que aún cuando han pasado y siguen pasando generaciones que la deterioran implacablemente, es tan noble y grande que aún así, sigue dándonos día a día más y más para las actuales generaciones.

Rumbo al Rosario de abajo BC. Rumbo al Rosario de abajo. B.C.

Descubro ahora a lo lejos una cerca de alambres de púas. Rodea un terreno bastante grande. Una puerta de hierro indica donde es la entrada para visitar las ruinas de adobe de lo que alguna vez fue La Misión de Nuestra Señora del Rosario de Abajo. Tan solo quedan algunas paredes de lo que fue la iglesia principal.

Decido regresar al Cometa pues la mañana ha avanzado y Mari me espera para desayunar, más tarde regresaremos los dos y visitaremos con calma esta zona.

Trabajamos este día en Escuela Secundaria No. 41 “Profr. Heraclio M. Espinoza Grosso” en donde amablemente fuimos atendidos por el Director, Profr. Leobardo Espinoza Duarte, originario de este poblado con quien compartimos las actividades durante la mañana y organizamos la sesión nocturna para los alumnos del Colegio de Bachilleres; Centro EMSAD El Rosario, que labora en este mismo edificio en el turno nocturno y cuya dirección también está bajo las ordenes del mismo profesor Leobardo. Hicimos la sesión de observación solar durante la mañana y en la noche observamos planetas y la luna.

Terminada las labores de la mañana, fuimos invitados a comer en el pequeño comedor que tienen instalado en la escuela, donde el personal docente toma sus alimentos.

Posteriormente fuimos en El Cometa a visitar las ruinas de la Misión del Rosario de Abajo y el Museo Comunitario Regional “Padre Salvatierra”que ocupa una antigua casa de construcción californiana construida para funcionar como escuela primaria en 1922. Existen aquí una gran variedad de objetos domésticos del siglo XIX, utensilios de pesca, y una numerosa colección de objetos paleontológicos y arqueológicos, que nos permiten apreciar la importancia de El Rosario como un puerto pesquero, así como de una zona paleontológica y minera. Cerca de este museo se encuentran las ruinas de la antigua misión de Nuestra Señora del Rosario de Abajo.

Museo Comunitario El Rosario de Abajo BC. Museo comunitario. El Rosario de abajo. B.C.

La misión fue fundada por el Padre Dominico Vicente Mora, con el nombre de Misión de Nuestra Señora del Santísimo Rosario de Viñadaco, en el poblado del Rosario de Arriba iniciándose los trabajos en Julio de 1774. Hoy en día sólo quedan algunos pedazos de paredes de adobe. La campana original de la misión, se encuentra ubicada en la iglesia actual del poblado del Rosario de Arriba. Esta fue la primera misión que fundaron los Dominicos en la Baja California. En el año de 1802 cambia de lugar al poblado del Rosario de Abajo por no tener agua en la zona. Contaba en esa época con una población de 1500 habitantes. Parte de la historia se puede observar en el museo regional.

Con motivo de las invasiones de los filibusteros, piratas y norteamericanos, se decidió crear una serie de Colonias Militares para defender la península y así se funda El Rosario en la frontera sur de la Baja California. A la llegada de los misioneros a la región, ésta era habitada por grupos indígenas, Cochimí, del tronco lingüístico Yumano Peninsular y del dialecto Borjeño, que fue el más norteño de los dialectos Cochimí de la península.

Ruinas Rosario abajo

Mary frente a las ruinas de la Misión del Rosario de abajo.

El Rosario es un pueblo de forma alargada y se encuentra a 50 Km al sur de San Quintín. Cuenta actualmente con unos 2000 habitantes. Este poblado se encuentra ubicado en el arroyo del mismo nombre, que nace en la sierra y llega al mar luego de un violento recorrido, el cual divide al poblado en El Rosario de Arriba, al norte y El Rosario de Abajo al sur. El camino hoy día pavimentado, antes era una vereda por donde circulaban carromatos tirados por caballos. Luego vendrían “las troques” de los sureños por los años 40, que traían y llevaban todo lo que era necesario del norte y del sur. Viajaban de Ensenada a La Paz, cuando el camino en época de Verano era puro polvo y en Invierno, grandes lodazales. En 1976 inicia actividades la escuela secundaria estatal # 41 y en 1978 llega la electricidad. En 1983 se abandona el antiguo edificio estilo Inglés que por 61 años ocupó la escuela “Padre Salvatierra” y que actualmente es un museo regional. La zona de El Rosario, es explorada por arqueólogos y paleontólogos nacionales y extranjeros. Se han encontrado fósiles de dinosaurios, mamuts y caracoles de más de 5 millones de años, algunas de estas muestras se encuentran también en el museo regional. Hay cuevas petrificadas, grandes moles de conchas, así como pinturas rupestres y petrograbados en los alrededores.

Desgraciadamente “La Maldición de Malinche” nos invade lentamente sin que nos demos cuenta de ello, como un cáncer de la Baja California. Los ejidatarios, quienes en la actualidad han recibido de parte del Gobierno títulos de propiedad de sus terrenos, muchos de ellos a la orilla de la playa del Océano Pacífico, empiezan a deshacerse de ellos, rematándolos y marchándose en éxodo hacia las grandes ciudades. Por boca del Profr. Leobardo (director de la secundaria) quién es originario de este lugar, supimos que algunos paisanos de él han vendido terrenos a orilla del mar a $ 23 dlls “La Hectárea” y que los gringos están comprando grandes extensiones. Por esa razón es que en el trayecto de San Quintín hacia acá, pudimos ver grandes letreros anunciando la venta de terrenos fraccionados ahora por gringos y con letreros en Inglés “For Sale” y teléfonos de USA. donde puede uno comunicarse y adquirir terrenos a manos de gringos.

Existe a unos 600 mt. de la orilla de la carretera principal que atraviesa el poblado, pasando la escuela secundaria, otras ruinas de la Misión del Rosario de Arriba, que también al igual que las de abajo, sólo quedan en pié algunas paredes de adobe. Está más fácil de llegar a ellas.

Ruinas de la Misión del Rosario de arriba BC. Mary frente a las ruinas de la Misión del Rosariode arriba.

Terminamos la sesión astronómica en el Colegio de Bachilleres a las 10 PM. y regresamos a dormir

Al Cometa, en el mismo lugar junto al parque principal.

2 comentarios:

  1. Gracias por recorrer y comentar sobre El Rosario, Baja California: Sólo le faltó citar las fuentes de donde obtuvo información Bibliográfica; del Libro 'LOS ROSAREÑOS"" 1992, por ejemplo, publicado en 1992, cuyo autor es el Ing. Alejandro Espinoza Arroyo, nativo de ese poblado, y quien restauró el edificio "padre Salvatierra", y fundó el MUSEO COMUNITARIO EL ROSARIO"..

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  2. buenos comentarios del pueblo y en especial sobre la piedra bola de mar reconosco su impacto en el medio ambiente no es explotacion es recoleccion artesanal se recolecta respetando estrictamente las normas ambientales bajo un estudio de impacto ambiental supervisado por profepa semarnat.nosotros tambien amamos baja california en especial mi pueblo el rosario b.c nos duele arañar nuestra madre naturaleza como bien lo mencionas quisieramos lo mejor de lo mejor para nuestra tierra tan hermosa y es responsabilidad de nosotros cuidarla ten esa seguridad que nos esforzaremos para que su belleza perdure por siempre muchas grasias atte guillermo guluarte reseck .piedrademar@hotmai.com www.piedrademar.com

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